Comentario motivado por: ‘El troskismo en la Universidad Mayor de San Andres’.
___La universidad estatal (pública, laica y gratuita) como institución, respaldada por su autonomía e historia, debería ser inmediatamente un referente constante y amplio para el accionar de los movimientos populares; si bien una noción de vanguardia ideológica o dirigencia política resulta altamente objetable (por que va en detrimento de la auto organización), se espera que por lo menos haya un referente crítico de evaluación, comentario y prospección.
___La legitimidad con que actúa la universidad como grupo social y actor social (es decir, el universitariado disperso y el organizado y activo) se ha visto disminuida y sobrevalorada, resulta difícil esperar que de las aulas surjan propuestas teóricas o prácticas que puedan ser tomadas en cuenta por los movimientos sociales. Sujeta a un pasado imposible de recuperar la universidad debe reorientar su accionar para proponer un nuevo marco de acción que deje de lado cualquier pretensión (que deberán considerarse como oportunidades desaprovechadas) e incluirse modestamente en los movimientos sociales como un condiscípulo coadyuvante.
___Solicitar esta actitud de los frentes políticos históricos es bastante difícil, más allá de un encaprichamiento ideológico, este papel está cuestionado por los supuestos teóricos que animan su postura; tendrán que reconocer que no pueden aplicar su concepción de universidad vanguardista porque la universidad ha dejado de actuar como tal y debe volver a ganar su sitial en la sociedad.
___La noticia en cuestión refleja esta contradicción entre papel histórico y humildad práctica, se reconoce que es necesario integrarse sin pretensiones a las movilizaciones sociales ya establecidas (y por cierto con discursos serios y radicales) pero en contraparte el accionar por medio de el cual se busca legitimidad (por lo menos a el interior de la universidad) para esta posición resulta abiertamente vinculado a practicas que chocan en la opinión pública porque carecen de un respaldo práctico. Imponer posiciones es válido pero siempre debe justificarse y respaldarse con el convencimiento de esa validez.